| Al joven posmoderno, no le agrada tener responsabilidades, ni en la casa, ni en la escuela, pero en su mayoría es consciente de que sí las tiene y debe cumplirlas. No le gustaría hacerse adulto, ya que siente que este sufre mucho dolor y esta cargado de serios problemas y dificultades. Este joven encuentra su diversión en bailar en los boliches, en fumar, en tomar bebidas alcohólicas, en reuniones de amigos, o en practicar algún tipo de deportes. Las mayores diferencias que se resaltan, entre los jóvenes de antes y los de hoy, según cómo lo ve el joven posmoderno, son que aquellos eran amargos, muy cerrados, tenían muchas presiones, sabían lo que querían, eran serios, aburridos, y se tomaban las cosas más en serio. Pero verdaderamente conocían y respetaban los valores éticos y morales. El joven posmoderno es frontal, quema sus etapas rápidamente, y en su gran mayoría, vive confundido. Es visible que goza de muchas libertades, pero en algunos casos se produce un abuso de estas. El maneja otros códigos de diversión, prefiere escapar de las mínimas responsabilidades que se le asignan. Por ejemplo, basa sus sueños en ganar un reality show, en vez de seguir una carrera con sacrificio. Entre las aflicciones estudiantiles más inmediatas, ya no figura haberse quedado en cinco materias para marzo, sino saber si quedó o no en alguna preselección televisiva. El motor de sus sueños, no está puesto en convertirse en un artista completo sino en ganar, como la más contundente forma de bellas artes. El joven posmoderno, se ha quedado sin modelos. Creció observando a ejemplos condenables y para colmo sus mayores más cercanos, se convirtieron en protagonistas del descreimiento generalizado, y en fantasmas del sistema laboral. Ante el mundo adulto, el que se ha quedado sin proyectos, al joven actual le faltan orientaciones para creer en sus utopías. Hoy, jóvenes demasiado iguales a él, sin muchos retoques extras, se transformaron en sus nuevos ídolos.... En su mayoría, opina que la política no sirve para nada, sino que solo ha servido para arruinar al país. El joven posmoderno, no tiene los mismos ideales que el moderno, lo que no significa que no tenga sueños, sino que son diferentes, y aspira a otros objetivos, pero no a través del esfuerzo, sino por medio del facilismo y la máxima comodidad. Es destacable que el adolescente de hoy quiere ser protagonista, pero utilizando otros medios. Busca ser por ejemplo el que más toma, el mas rebelde. Sigue siendo rebelde contra las autoridades, la escuela, los padres, pero esa rebeldía se manifiesta en sus comportamientos sociales. Hoy, la protesta, lo lleva a adoptar actitudes marginales, ya que no tiene en claro el motivo de sus protestas, ni tampoco proyecta una forma de vida. Lo vemos como un representante de la cultura posmoderna. Es muy individualista, tiene lo colectivo relegado, pues cada uno busca la felicidad en forma privada, o en pequeños grupos, formados por intereses más inmediatos, gustos personales, actividades de diversión y no por medio de ideales. El joven posmoderno, tiene conciencia de las injusticias, pero al no interesarle la política, tampoco tiene los conocimientos suficientes como para comprender mas y mejor la realidad presente. Su actitud es más emocional que racional. Pero no todo es negativo y despreciable en el joven actual, ya que en su vida está presente el amor familiar, lo que lo lleva a que le cueste el despegue y desarraigo de sus familias; esto produce un menor conflicto generacional. Hoy, el adolescente, es consciente de que la democracia es necesaria, pero no sabe el por qué de su opinión. | | |
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