miércoles, 25 de mayo de 2011

Entrevista textual al joven posmoderno: ( masculino 16 años) Septiembre 2003.

¿Te gusta tener responsabilidades?
No; no me gusta estudiar, pero si me gustaría tener un trabajo, y ahí sí seria responsable... (todo por unos mangos).

¿ Te gustaría ser grande y asumir las responsabilidades de un mayor?
No; la juventud es lo más grande que hay y más en la adolescencia.

¿Adónde pasás tu tiempo libre?
En la plaza del barrio, en el club, y en la esquina donde nos juntamos todos para joder, y también en el boliche.

¿Cómo te divertís?
En estar con amigos fumando y tomando, o en el boliche bailando.

¿Qué diferencias encontrás en los jóvenes de antes y en los de ahora?
Antes no se ponían en pedo como ahora, tampoco se divertían como nosotros, un ejemplo es salir a chorear mandarinas a cualquier casa, para que la vieja o el viejo nos corra, y así nos cagamos de risa; o hacer otra cosa más peligrosa, para que la yuta nos corra, o agitamos algunos chetos para agarrarnos a puñetes, pero ellos siempre se cagan, porque no quieren tener problemas con los villeros o negros, como nos llaman ellos.

¿Creés en los sueños?
No, porque nadie cree en los sueños hoy en día, son una porquería y no sirven para nada.

¿A quiénes no querés?
A los chetos y a los políticos.

¿Qué pensás de la política?
Que es una mierda ya que la gente se une a la política para poder afanar lo poco que nos queda.

¿Contra qué te rebelás?
Contra las leyes y contra las normas impuestas.

¿Qué es la DEMOCRACIA para vos?
No sé, creo que es lo mejor que hay en el país. Por qué, no sé.

¿Qué es lo que te gustaría poder hacer?
Viajar por todo el mundo como mochilero.

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Femenino, 15 años.
¿Te gusta tener responsabilidades? ¿Cuáles?

No, no me gusta tener responsabilidades. Odio venir a la escuela y tener que cuidar a mi hermano.

¿Deseás hacerte adulto rápidamente?

No, no deseo hacerme adulto rápidamente porque sufrís mucho.

A dónde encontras mayor diversión?

Encuentro mayor diversión en la casa de mis amigos.

¿En qué basás tu diversión?

La paso bailando, practicando deportes y escuchando música.

¿En qué se diferencian los jóvenes de antes con los de ahora?

Los de ahora somos más liberales.

Masculino 16.
¿Te gusta tener responsabilidades? ¿Cuáles?

No me gusta tener responsabilidades, pero por mi futuro es bueno.

¿Deseás hacerte adulto rápidamente?

No me gustaría ser adulto porque están llenos de problemas.

¿A dónde encontras mayor diversión?
Me re-divierto en el boliche, es lo más; además, en fumar, en estar acompañado.

¿En qué basás tu diversión?

Baso mi diversión en bailar, estar con amigos practicar deportes.

¿En qué se diferencian los jóvenes de antes con los de ahora?

Los jóvenes de antes eran más amargos.

Masculino 17
¿Te gusta tener responsabilidades? ¿Cuáles?

Odio las responsabilidades.

A dónde encontrás mayor diversión?

Tomando bebidas alcohólicas para divertirme.

¿Deseás hacerte adulto rápidamente?

Ser adulto es complicado y problemático.

¿En qué basás tu diversión?

Baso mi tiempo en pasar con mujeres.

¿En qué se diferencian los jóvenes de antes con los de ahora?

Nos diferenciamos de los jóvenes de antes porque tenemos más libertad.

Masculino 16
¿Te gusta tener responsabilidades? ¿Cuáles?

No.

A dónde encontrás mayor diversión?

La diversión la encuentro en la calle.

¿Deseás hacerte adulto rápidamente?

No. Cuando sos adulto se pierde la diversión.

¿En qué basás tu diversión?

Me divierto en la cancha de fútbol y tomando.

¿En qué se diferencian los jóvenes de antes con los de ahora?

Ahora los jóvenes somos más divertidos y copados. Los jóvenes de hoy somos más cancheros, mejores, inteligentes, más rápidos, más caretas.

CONCLUSIONES PARCIALES:
EL JOVEN POSMODERNO:
Continúa la búsqueda de justicia.
No tiene interés por la política, propio de la globalización y posmodernidad.
Sigue habiendo conciencia de las injusticias, pero al no interesarse por la política no tienen los conocimientos que le permitirían comprender más la realidad presente.
Su actitud es más emocional que racional.
Buscan la diversión, pasarla bien, con amigos.
Toman mucho.
Le faltan claros proyectos, le faltan orientaciones para creer en nuevas utopías.

Son rebeldes.

Cambios en los valores:
Amor familiar
Exploración de los sentimientos, menor conflicto generacional, ya que los chicos quedan en su hogar hasta mas tarde.
A los jóvenes les faltan modelos a seguir, por la crisis que atraviesa la política.

Hoy los modelos que están vigentes son los que ofrece la TV, como por ejemplo las conductoras, las modelos, los artistas, las actrices, los cantantes.

SEMEJANZAS:
Ser protagonista , pero a través de otros medios , a través de los reality show , participación en radios FM
Sigue siendo rebelde contra autoridades, la escuela y los padres.

Ser el más rebelde, pero hoy, expresado en ser el que más toma. Su rebeldía se manifiesta más en los comportamientos sociales.

Valores del jóven posmodero:
Amor y Justicia
NUESTRO PERFIL DEL JOVEN POSTMODERNO.

Al joven posmoderno, no le agrada tener responsabilidades, ni en la casa, ni en la escuela, pero en su mayoría es consciente de que sí las tiene y debe cumplirlas.
No le gustaría hacerse adulto, ya que siente que este sufre mucho dolor y esta cargado de serios problemas y dificultades.
Este joven encuentra su diversión en bailar en los boliches, en fumar, en tomar bebidas alcohólicas, en reuniones de amigos, o en practicar algún tipo de deportes.
Las mayores diferencias que se resaltan, entre los jóvenes de antes y los de hoy, según cómo lo ve el joven posmoderno, son que aquellos eran amargos, muy cerrados, tenían muchas presiones, sabían lo que querían, eran serios, aburridos, y se tomaban las cosas más en serio. Pero verdaderamente conocían y respetaban los valores éticos y morales.
El joven posmoderno es frontal, quema sus etapas rápidamente, y en su gran mayoría, vive confundido. Es visible que goza de muchas libertades, pero en algunos casos se produce un abuso de estas. El maneja otros códigos de diversión, prefiere escapar de las mínimas responsabilidades que se le asignan.
Por ejemplo, basa sus sueños en ganar un reality show, en vez de seguir una carrera con sacrificio.
Entre las aflicciones estudiantiles más inmediatas, ya no figura haberse quedado en cinco materias para marzo, sino saber si quedó o no en alguna preselección televisiva.
El motor de sus sueños, no está puesto en convertirse en un artista completo sino en ganar, como la más contundente forma de bellas artes. El joven posmoderno, se ha quedado sin modelos. Creció observando a ejemplos condenables y para colmo sus mayores más cercanos, se convirtieron en protagonistas del descreimiento generalizado, y en fantasmas del sistema laboral. Ante el mundo adulto, el que se ha quedado sin proyectos, al joven actual le faltan orientaciones para creer en sus utopías.
Hoy, jóvenes demasiado iguales a él, sin muchos retoques extras, se transformaron en sus nuevos ídolos.... En su mayoría, opina que la política no sirve para nada, sino que solo ha servido para arruinar al país.
El joven posmoderno, no tiene los mismos ideales que el moderno, lo que no significa que no tenga sueños, sino que son diferentes, y aspira a otros objetivos, pero no a través del esfuerzo, sino por medio del facilismo y la máxima comodidad.
Es destacable que el adolescente de hoy quiere ser protagonista, pero utilizando otros medios. Busca ser por ejemplo el que más toma, el mas rebelde. Sigue siendo rebelde contra las autoridades, la escuela, los padres, pero esa rebeldía se manifiesta en sus comportamientos sociales.
Hoy, la protesta, lo lleva a adoptar actitudes marginales, ya que no tiene en claro el motivo de sus protestas, ni tampoco proyecta una forma de vida. Lo vemos como un representante de la cultura posmoderna.
Es muy individualista, tiene lo colectivo relegado, pues cada uno busca la felicidad en forma privada, o en pequeños grupos, formados por intereses más inmediatos, gustos personales, actividades de diversión y no por medio de ideales.
El joven posmoderno, tiene conciencia de las injusticias, pero al no interesarle la política, tampoco tiene los conocimientos suficientes como para comprender mas y mejor la realidad presente.
Su actitud es más emocional que racional.
Pero no todo es negativo y despreciable en el joven actual, ya que en su vida está presente el amor familiar, lo que lo lleva a que le cueste el despegue y desarraigo de sus familias; esto produce un menor conflicto generacional.

Hoy, el adolescente, es consciente de que la democracia es necesaria, pero no sabe el por qué de su opinión.

viernes, 13 de mayo de 2011

PARA VOS

Entender a los adolescentes de hoy

Entender la posmodernidad cuando uno está inmerso en ella es tarea poco sencilla. Confieso que incluso hoy, cuando me propongo desarrollar este tema yo mismo sigo preguntándome qué es la posmodernidad. Puede uno definirla a la usanza de los manuales como «aquel movimiento cultural que surge a mediados del siglo XX como contrapartida de los ideales propios de la modernidad», aunque con esto cual apenas estaríamos introduciéndonos en el tema. La posmodernidad es mucho más que eso:abarca una multiplicidad de fenómenos de todo tipo (artísticos, económicos, políticos, sociales, filosóficos, étnicos, etc) y lo más importante, influye en nuestras vidas de múltiples maneras. Por eso, más que dar una definición, conviene enumerar algunos de los rasgos dominantes que la caracterizan, como ser la fugacidad, el culto al presente, la desorientación producto del escepticismo, el hedonismo, el individualismo, etc...

Uno de los rasgos más salientes es, sin lugar a dudas, el de la fugacidad. Todo en la posmodernidad es rápido, todo es descartable, recargable, reciclable. Lo posmoderno está destinado a durar poco tiempo y a variar infinidad de veces. Esto, que viene de la mano con los enormes adelantos en el campo de las comunicaciones y de la producción de bienes y servicios, ejerce gran influencia sobre las personas y sus relaciones. Es que los tiempos y modos humanos no siempre son los de las máquinas. Los adolescentes - y nosotros mismos - acostumbrados al ritmo de lo fugaz, tendemos a aplicar estos esquemas en campos en que no deberían tener cabida. Cierta vez, un alumno me confesó que se aburría en el Colegio y, más aún, se aburría en general con todos los aspectos de la vida que fueran «monótonos», rutinarios. En cambio, gozaba con lo desacostumbrado, lo cambiante, lo breve e intenso (¿no es este acaso el estilo televisivo o el de la web?). Hoy por hoy, es el movimiento y no la estabilidad lo que ejerce mayor atracción, es lo inusitado y no lo cotidiano lo que cautiva. El hombre posmoderno ha perdido así la capacidad de gozar de la rutina. Vive ansiando las vacaciones, vive soñando y anhelando una novedad que irrumpa en lo cotidiano. Es fácil, pues, imaginar las consecuencias de esta actitud en la vida del adolescente: sus relaciones interpersonales comienzan a hacerse endebles, su atención se vuelve fragmentaria y poco sostenida, la paciencia frente a las dificultades y carencias propias y de los demás empieza a perderse, su vida transcurre bajo la amenaza de la inconstancia y la dispersión.

En estrecha relación con la fugacidad y como consecuencia de ella, la posmodernidad rinde un culto devotísimo al presente. Este «presentismo» posmoderno tiene que ver con el deseo de disfrutar del momento actual, que se presenta bajo la amenaza de un cambio súbito. Cada uno de nosotros tiene grabada en su mente la siguiente consigna: «si no aprovecho ahora, en poco tiempo habré perdido la oportunidad». ¡Qué difícil y a la vez qué necesario es, en este contexto, educar al adolescente para que logre armar y luchar por un proyecto sólido! Pues, todo proyecto supone siempre alguna renuncia al bien inmediato en función de un bien superior que se vislumbra en el largo plazo. En todo proyecto se precisa superar progresivamente ciertas adversidades, cumplir con ciertas pautas, a fin de alcanzar adecuadamente el bien prometido.

Luego de estas breves reflexiones, cabe preguntarsequé responsabilidad nos cabe a los adultos en este contexto. En primer lugar, preguntarnos si no caemos muchas veces presa de este culto al presente y a la novedad. Si los chicos no nos ven disfrutar de lo cotidiano, jamás podremos pretender que en ellos no suceda otro tanto. En segundo lugar, presentar alternativas valiosas que suplan la avidez por el entretenimiento fugaz. En este sentido, la lectura, el deporte, el diálogo compartido, etc. son todos caminos que, por no gozar de la fugacidad y la intensidad de lo posmoderno, son verdaderamente intensos, llenan el alma y constituyen una personalidad sana.